Rumbo a la Patagonia con la Chacha y Ñancul

José María Marcos, mano a mano con el #ConejoKids 2017:

—Si pudieras vivir en un cuento, ¿en cuál sería?
—Me mudaría a la Patagonia con la Chacha y Ñancul, especialistas en mate, tortas fritas, dulce de leche, locro, quesos, empanadas, asado, chinchulines y longanizas. Estando Patoruzú por aquellos pagos nunca nos faltaría nada, ni siquiera las aventuras.
—¿Qué libro o historia recordás de tu niñez? ¿Por qué?
—Recuerdo muchas películas que pasaban por la tarde en Sábados de Súper Acción, como La oscura venganza del espantapájaros o El hombre de dos cabezas; ya en horario nocturno, los estrenos en la tele de El pulpo negro o Carrie. A mi vieja le encantan las pelis de terror, así que el momento de ver historias de vampiros, caníbales, hombres lobo, invasiones de tarántulas y hormigas, extraterrestres, científicos locos, momias y otras tantas sobrenaturalezas, representa una entrañable instantánea familiar.
—¿Con qué personaje de cuento te irías de viaje? ¿Por qué?
—¡¿Uno solo?! Quiero por lo menos un colectivo, manejado por Vincent Price o Narciso Ibáñez Menta. Llevaría a Condorito, Yayita, Garganta de Lata y toda la barra. A Larguirucho, Pucho, Serrucho y Kechum, que comía polenta con pajaritos y provocaba terremotos cuando se enojaba. Invitaría a Isidoro Cañones, por si nos quedamos sin fondos, y al Gitano Ivanoff, Cavernario, Samurai y algún otro titán, por si se arma alguna rosca. Y, por qué no, al Androide de Plata para que se encargue de los mandados.
—En tu versión de los hechos, ¿con qué se encuentra Alicia cuando cae en el pozo?
—Sé de buena fuente que no se cayó a ningún pozo. Todo eso que cuenta lo vivió vacacionando en mi pueblo Uribelarrea, donde también anduvo noviando con Epaminondas, que era muy amigo de la querida Tía Jorja.
—Si aparece el Conejo Blanco y te dice que lo sigas, ¿qué hacés?
—¡¿El mismísimo excelentísimo particularísimo maximaravillosísimo Conejo Blanco, Señor de Todas las Bestias?! Lo sigo a todos lados.