El mundo de Pablo Tolosa

Un cóctel de Poe, Lovecraft, Borges, Wilde y Antonin Artaud

Pablo Tolosa.
Pablo Tolosa nació en Viedma en 1970. Cursó estudios primarios y secundarios en la capital provincial y luego obtuvo el título de Ingeniero de Sistemas en la UNICEN. Colaboró en varias revistas literarias y editó algunos libros en forma independiente y artesanal: Huyendo desesperadamente del relato, El problema de la resurrección, Un zapato m lo cuenta, Bric a Brac y Gente que vive en palanganas. Su libro Malditos animales recibió el primer premio en la convocatoria 2009 del Fondo Editorial Rionegrino. Forma parte de Osario común. Summa de fantasía y horror (Muerde Muertos, 2013) y de Letras de la Comarca (Del Valle Bajo, 2014). Ejerce su profesión en Viedma y edita los blogs www.malditosanimales.com.ar (de carácter literario) y www.linuxdelacomarca.com.ar (de contenido técnico).

 AUTORES QUE ABREN PUERTAS EN EL ALMA

—¿Cuáles son los autores te dejaron una marca?
—Edgar Allan Poe abrió alguna puerta en mi cabeza. Sus cuentos son una marca indeleble. La atmósfera de esos relatos y la forma de contarlos realmente me sorprendieron cuando los descubrí cuando aún iba a la escuela primaria. No paré hasta leerlos todos. En la secundaria descubrí a HP Lovecraft. Ese horror cósmico me resultó mucho más cercano; aún me inquietan esos escritos. Acabo de releer “En las montañas de la locura” y la inmersión en ese mundo sobrenatural es tan real como la primera vez que lo leí. Después me obsesioné con J.L. Borges y con Oscar Wilde. Otro autor que me marcó fue Antonin Artaud, la fuerza desgarradora de sus textos es tan poderosa que me generan el ansia de escribir a las pocas páginas de leerlos.
—¿Tenés libros a los que volvés una y otra vez?
—Sí. La mayoría es de los autores que mencioné. El retrato de Dorian Gray y El alma del hombre bajo el socialismo, de Wilde, debo repasarlos un par de veces al año. Heliogábalo, de Artaud, lo leo para disfrutar de esa potencia que me golpea el alma, que me sacude un poco de cierta monotonía que me asola de vez en cuando. Cuando quiero disfrutar de la perfección literaria vuelvo a los cuentos de Ficciones, de Borges. Un libro que siempre tengo a mano es El almuerzo desnudo, de William Burroughs. Esos mundos los revisito y, según mi propio estado, los vuelvo a interpretar y a disfrutar de nuevas formas. Tocan nuevas cuerdas en estas nuevas incursiones.