King y otros autores en la mirada de una especialista

Reseña de ¿Lo leíste?, de Silvia Hopenhayn (Alfaguara, 2013), para la revista Insomnia (Nº 193, enero de 2014), por José María Marcos

¿Lo leíste?, de Silvia Hopenhayn (Alfaguara, 2013), es un libro compuesto por ochenta y un artículos breves donde conviven y se entrelazan estéticas, tradiciones y autores. El volumen se estructura en cuatro partes: “Los de acá” (autores argentinos), “Los de aquí” (hispanoamericanos), “Los de allá” (libros escritos en otras lenguas) y “Los de más allá” (sobre monstruosidades y fantasmas). Novedades y clásicos se cruzan con naturalidad y vemos desfilar a autores que van desde Griselda Gambaro, César Aira, Diana Bellesi, Marcelo Cohen y Hebe Uhart a Italo Calvino, Mario Vargas Llosa, J.G. Ballard, Roberto Bolaño, Kobo Abe, Bram Stoker y Lewis Carroll, por citar algunos nombres.
“Uno de mis mayores incentivos a la hora de escribir es haber leído algo que me impulse a hacerlo”, dice la autora en la primera línea del libro y ya nos indica que nos adentraremos en un terreno donde la emoción y el asombro, “el juego del amor y del azar” (en la expresión de Pierre Marivaux), serán esenciales para emprender este viaje de más de doscientas páginas.
En lo que atañe al Maestro de Maine, hay dos artículos: “Oscuridad garantizada: Stephen King” y “Con la ayuda de Highsmith, King y Pennac”. En el primero, la autora reseña Todo oscuro y sin estrellas (2010) y destaca su capacidad para detectar dónde vive el miedo. En el siguiente, reflexiona sobre el acto de escribir y cita Mientras escribo (2000).
“En Todo oscuro y sin estrellas, King ofrece una explicación que justifica lo que ha escrito (desde su primera novela La larga marcha, a los dieciocho años) a partir de una pregunta: ‘¿Cómo es posible que ocurran cosas así?’. Si uno revisa sus grandes títulos (auténticas iluminaciones siniestras, de las que se hicieron cargo algunos excelentes directores de cine como Brian de Palma o Stanley Kubrick), esa pregunta es clave. En El resplandor, Carrie, La zona muerta, Misery, Cujo, Cementerio de animales o La mitad siniestra, siempre hay un personaje o un acontecimiento que encarna lo peor. La fuerza de lo peor aunque provenga de una debilidad”, subraya, en una certera apreciación.
Hopenhayn se detiene en detalles, argumentos, imágenes, una simple palabra, o incorpora datos biográficos para poder abordar mejor una obra. Lee y nos enseña a leer —en palabras de María Negroni— “como quien entra a un reino mágico o a un museo de palabras para jugar con la memoria de lo que perderá”. O dicho de otro modo: no sólo transita las páginas, sino que reinventa cada palabra y muestra esos instantes donde se ve con claridad que lector y escritor son parte de una misma liturgia.
Por eso, uno de los mayores logros de ¿Lo leíste? es contagiarnos el entusiasmo por seguir descubriendo universos narrativos. La franja de opciones es amplísima y prometedora. Así se anuncia desde una mirada atenta, dichosa y sobre todo con la libertad de aventurarse sin prejuicios por los caminos más diversos de la literatura.